Facebook, en febrero, comunicó que iba a hacer más estricta su prohibición contra la discriminación en anuncios de inmobiliarias, empleo o crédito.

La semana pasada ProPublica compró docenas de anuncios de alquiler de inmuebles en Facebook pero pidiendo a Facebook que no fueran visualizados para ciertas categorías de usuarios, como por ejemplo Afroamericanos, madres de estudiantes de instituto, personas interesadas en rampas para sillas de ruedas, Judíos, expatriados de Argentina e Hispanohablantes.

Todos estos colectivos están protegidos bajo la Ley Federal de la Vivienda Justa, la cual define como ilegal publicar cualquier tipo de publicidad “en lo que se refiere a la venta o alquiler de una vivienda que indique cualquier tipo de preferencia, limitación o discriminación por motivos de raza, color, religión, sexo, discapacidad, estatus familiar o nacionalidad”. Los infractores de esta ley podrían enfrentarse a decenas de miles de dolares en sanciones.

Cada anuncio fue aprobado en cuestión de minutos.

El único anuncio que tardó más de 3 minutos en ser aprobado fue el que excluía al público “interesado en el Islam, Islam Suní, e Islam Chiita.” Este fue aprobado después de 22 minutos.

Según sus propias políticas, Facebook debería haber marcado estos anuncios y prevenido que se publicaran algunos de ellos. El fracaso de su actuación revive algunas preguntas sobre si la empresa está conforme con la Ley Federal de la Vivienda Justa, y sobre el compromiso que debería tener con el control de anuncios que infringen las políticas de uso de la red social más grande del mundo.